El Pipeline mexicano: tres kilómetros y medio de arena y una ola que rompe hueca sobre un banco de arena, muy cerca de la orilla. De noviembre a marzo es un espectáculo mundial, y también un peligro real.
Caminando o en taxi por la avenida del Morro, la calle con más restaurantes, bares y hoteles del pueblo.
No es playa para nadar ni para «meterse tantito»: la resaca se lleva a nadadores expertos todos los años. Se ve desde la arena, y con eso basta.
No se nada. La corriente de resaca (la que jala hacia afuera) es la causa de casi todos los accidentes. Si te agarra, no nades contra ella: nada de lado, paralelo a la orilla, hasta salir. Teléfonos de emergencia →
Se ven los 60 más cercanos de 322 registrados alrededor.